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8 Abr 2024

Opos en blanco y negro y con boli BIC

Estamos a punto de asistir a un nuevo proceso de oposiciones en 2024, en este caso al cuerpo de maestros, un proceso completamente atemporal y obsoleto regido por un temario que ya cumplió los 34 años de edad, más que muchos de los opositores que se presentan, edulcorado mediante un Decreto de Estabilización que nos recuerda al “quita y pon” según el tiempo que haga o de donde sople el aire, en el cual parece que lo que menos preocupa es la calidad de los futuros docentes pero que, sin embargo, estos sean capaces de “modernizar” un oficio tan antiguo como el de escriba, de leer ese tema como el cuento de Caperucita, o de recitar con voces aflautadas y/o aterciopeladas esa UD (perdón, quise decir UP) cual trovadores medievales para intentar embelesar a un taciturno, escueto y aburrido público harto y
obligado a asistir una y otra vez a la misma función. Es decir, unas oposiciones en blanco y negro y con boli bic.

Pero no desesperen estimados opositores, porque como siempre he dicho: “es igual para todos”, cambiando solamente las situaciones personales de cada uno en cuanto a trabajo, horas de estudios, responsabilidades, familia, etc., que bastante es. Así que, en función de esas situaciones, mi primer consejo ya lleva años diciéndolo el Cholo: “partido a partido”, semana a semana marcarse unos objetivos alcanzables y alcanzarlos, ese es el rumbo que debe marcar vuestro cuaderno de bitácora.

Por otro lado, a estas alturas y con la cacareada competencia digital invadiéndonos y violentando nuestras apacibles vidas, promocionando desde las consejerías la misma a través de cursos y demás, nos encontramos con unas oposiciones donde la misma se limita a presentar un USB. Sin embargo, como referí al inicio de este artículo, tenemos 2 horas para estampar un tema a mano (cuidado con las caídas o lesiones anteriores a esta prueba). Y aquí llega mi siguiente consejo: escribir, escribir y escribir como si no hubiera otro mañana. Gastar ríos de tinta con boli bic o de cualquier otra marca (siempre aconsejé los de tinta líquida porque se deslizan mejor sobre el papel, y desaconsejé los “borrables”), pues no solo se trata de saber, sino de plasmarlo por escrito, y aquel que escriba más y mejor en ese tiempo sacará unas cotizadas décimas en su nota al resto. Aquel opositor que no llegue a las oposiciones con un buen callo en su dedo corazón es opositor muerto.

A raíz de esto instauré en la preparación de opositores los 20 minutos de velocidad de escritura en la academia sobre una parte concreta del tema semanal, pues no deja de ser algo motriz y como tal entrenable, recogiendo sus frutos aquellos que cumplieron con el consabido principio del entrenamiento deportivo de la continuidad, pues mejoraron su capacidad de meter palabras en ese tiempo que después se refleja en una lectura más enriquecida al aportar más datos que el resto (sobre cómo ha de ser la lectura ya escribí otro artículo con un decálogo). Así pues, amigo opositor, no desesperes, si tienes un “Everest” en tu dedo vas por el buen camino para superar esta primera prueba.

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