Título

Subtítulo
Prohibido jugar a la pelota
4 Dic 2019

Prohibido jugar a la pelota

Tienes 8, 12 ó 15 años. Vas al cole o instituto, por las tardes tienes inglés, piano, fútbol y/o catequesis. Los fines de semana, con tus padres primero y con los colegas después, vas a centros comerciales, a ver una peli, engullir comida basura y a hablar entre vosotros a través de los móviles.

Vives en un pueblo de montaña o en una gran urbe; en una pequeña casita o en un bloque de 15 plantas. Da igual. Si tienes suerte de tener un parque cerca —dentro de tu urbanización, en tu barrio o próximo a él— seguro que lo has pisado alguna vez. ¿Para hacer qué? ¿Has podido correr libremente, jugar con alguna pelota, raqueta o stick?

Si estuviéramos en 1985, la respuesta sería afirmativa. Hoy, 2020, lo más probable será que no. No puedes. La sociedad te excluye si eres infante o adolescente. Hay hoteles, restaurantes o aviones donde no eres bien recibido. Tampoco cuenta contigo para tu tiempo y espacio de ocio. De ocio activo, claro. Al adulto, que necesitaría un día de 35 horas para afrontar sin estrés todas sus obligaciones —las reales y las que nos inventamos—, le molesta el ruido, el movimiento y las demandas lógicas de quien necesita quemar energía, descubrir el mundo a base de golpes y comerse la vida a bocados.

Por eso las aceras cada vez son más estrechas, el césped de los parques no se puede pisar y en las comunidades de vecinos, en los parques y en las plazas aparece ese maldito cartel que dice: “Prohibido jugar a la pelota”.

El ocio activo ha perdido toda libertad y espontaneidad. Si haces actividad física y deportiva es porque tú quieres, porque te apuntas a un gimnasio, club de natación o equipo de baloncesto. Ya no se juega ni hace deporte de forma inconsciente y natural.

Los niños de hoy quieren ser los influencers, bloggers o personal shoppers del futuro. Lo que no sabes es que serán «obesers» o «gorders» casi todos ellos.

Querido lector, si tienes entre 20 y 30 años, de ti depende la salud de nuestros hijos e hijas. Tú serás el próximo adulto que debe decidir si volvemos a pueblos y ciudades donde los niños puedan jugar, correr, gritar y darle patadas a un balón. Tú serás docente, concejal, vendedor o presidente de tu comunidad de vecinos.

Apuesta por ellos. Apuesta por la salud. Apuesta por la vida.

Deja tu comentario