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Proyectos de innovación: aclaración de conceptos (2)
20 Nov 2019

Proyectos de innovación: aclaración de conceptos (2)

Un ejemplo práctico.

Tras haber visto en la primera parte, la filosofía y los elementos de un proyecto, en esta segunda lo materializaremos a través de un caso práctico. Obviamente, no desarrollado en su totalidad, pero sí viendo ejemplos que te sirvan de guía. De esta forma podrás tener una idea clara ya no solo de cómo poner en marcha tu propio proyecto, sino también una forma de enriquecer tu Programación Didáctica y su defensa, aunque solo sea de forma general, con pequeños comentarios al respecto en tu discurso.

En principio, el proyecto nace en el departamento de Educación Física, aunque a partir de los objetivos y actividades que se planteen se buscará la complicidad de aquellos que puedan tener más afinidad o motivación —departamento de extraescolares y orientación suelen ser básicos así como el responsable TIC para la difusión—.

El objetivo fundamental es que todos los alumnos que salgan del centro sepan actuar en una situación de emergencia en la vida real y, a ser posible, que obtengan un certificado oficial que lo acredite. Para ello se diseñarán actividades de complejidad creciente de 1º ESO a 1º de bachillerato y que complementen o amplíen los contenidos curriculares que ya trabajan en clase. Por último, se buscará implantar una cultura de prevención y actuación en el centro y que se destinen recursos al respecto —dotación de material, señalización, cartelería, repercusión en medios…—.

En cuanto a las actividades, son:

1º ESO: Taller sobre el botiquín: elementos y usos. El botiquín específico para AMN.
2º ESO: Los accidentes en casa. Prevención y actuación.
3º ESO: Taller de vendajes: tipos, funciones. Práctica.
4º ESO: Curso manejo DESA (desfibrilador externo semiautomático) de 8 horas —convendría abrir a toda la comunidad educativa—.
1ºBAC: Charla sobre la prevención de accidentes en las actividades de montaña.
TODO EL ALUMNADO: Participación en la venta de pulseras solidarias dentro del Proyecto Salvavidas con el que se sufraga la compra de un DESA para el centro.

Estos son ejemplos pero hay multitud de actividades: concurso de carteles divulgativos —p.e. del protocolo RCP—, talleres de material deportivo, prevención de accidentes en alumnos con NEE, manejo de APP relacionadas como “primeros auxilios fáciles”…

Metodológicamente destacaría tres aspectos. En primer lugar implicar al alumnado de los niveles superiores que actuarán como profesores en la impartición de talleres a los más pequeños —por ejemplo, el taller de botiquín—. En segundo, la colaboración de agentes externos como la Cruz Roja —curso de DESA— o clubes como los de montaña —charla—; y en tercero, la complicidad de la comunidad educativa —para que vean con buenos ojos la venta de pulseras o para que se apunten al curso de DESA—.

A nivel organizativo, nos valdremos de las horas de tutoría para realizar algunas actividades —se necesita planificar previamente y tenerlo en cuenta en el PAT). Planificar también alguna reunión con los profesores implicados para la puesta en práctica de las actividades así como la evaluación del proyecto. De manera informal, un grupo de Whatsapp resulta muy práctico. Tener cuidado de contemplar las actividades en la programación de ACEX.

En cuanto a la evaluación, podemos por un lado valorar la contribución a los OG de la PGA como “promover el desarrollo de la comunidad a través de experiencias colaborativas con entidades del entorno”.

Por otro, la centraremos en aspectos concretos, tangibles y que den respuesta a cuestiones tales como:

1. Número de alumnos que participan —en la venta de pulseras, en el curso de DESA o número de profesores que acceden también al curso—.
2. Valoraciones de los tutores de los talleres dados por alumnos en las horas de tutoría.
3. Apariciones en prensa, cantidad y calidad de información colgada en la web.
4. Recursos conseguidos al final del proyecto.

En relación a los instrumentos de evaluación, la mayoría son simplemente cuantitativos. No obstante podríamos elaborar algunos instrumentos tales como una planilla con indicadores para los tutores que les sirva de guía para valorar el taller, encuestas de satisfacción a alumnos, rúbricas para alguna habilidad que consideremos importante…

En conclusión, poner en marcha un proyecto no tiene que ser una labor faraónica ni complicada aunque a veces si son proyectos ya marcados a nivel institucional, la burocracia tiende a dispararse. Solo tienes que encontrar un proyecto que te motive, que puedas compartir con otros profesores y que sea útil al centro y a la sociedad en general. ¡Ánimo!

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